Tendencias Fintech en LATAM 2026

Hace unos años, considerábamos que las fintech en América Latina eran una innovación o una alternativa a la banca tradicional y que eran esenciales para fomentar la inclusión financiera. Hoy discutimos acerca de un ecosistema compuesto por más de 3.000 compañías fintech, el cual ha aumentado en más del 340% desde 2017.

El ecosistema fintech ha alcanzado un estado de madurez. Numerosas startups están avanzando hacia esquemas más sostenibles, fusionándose con la banca tradicional o estableciéndose como estructuras fundamentales en el sistema financiero. Más de la mitad de ese mercado está concentrado en países como México, Brasil y Colombia.

¿Hacia qué dirección se está dirigiendo el sector? Algunas de las tendencias que ya están definiendo el 2026 son estas. 

El aumento continuo de los pagos digitales 

El aumento acelerado de las transacciones digitales es el único cambio verdaderamente transformador en la región. 

Por ejemplo, México ha sido uno de los primeros en implementar pagos en tiempo real utilizando SPEI, lo que ha fomentado el desarrollo de las transferencias A2A. Al mismo tiempo, en varios mercados hay un crecimiento cercano al 20% anual en wallets y tarjetas.

Aunque el uso del efectivo sigue siendo mayoritario, especialmente para las transacciones de bajo monto, la conducta social está experimentando un cambio. Los clientes aprecian cada vez más la eficacia y la prontitud, según lo indican las tendencias.  

Este avance no solo moderniza la economía.  Además, fomenta la formalización y disminuye la economía informal. 

Sin embargo, este crecimiento implica una ampliación de la superficie de ataque y, por consiguiente, las infraestructuras tecnológicas que aseguran la confianza digital se vuelven más esenciales.

Open finance: información como motor para nuevos modelos financieros 

Si los pagos digitales han cambiado el modo de circulación del dinero, el Open Finance está cambiando la manera en que se emplea la información financiera. 

Este modelo, que se basa en un acceso a la información seguro y estandarizado, está cambiando la relación entre los usuarios, las fintechs y la banca tradicional. No solo se trata de compartir información, sino también de transformar esos datos en inteligencia que pueda ser ejecutada.

Los usuarios tienen la posibilidad de permitir que su información financiera sea accedida con el fin de recibir servicios más personalizados, eficaces y competitivos en un ambiente de interoperabilidad en aumento. Esto posibilita organizar datos, crear modelos predictivos y optimizar la analítica, particularmente en procedimientos como el análisis de crédito, la concesión de financiamiento o la elaboración de productos que se ajusten al perfil real del consumidor. 

Para las instituciones financieras, Open Finance representa no solo una ocasión para innovar, sino también una palanca estratégica para mejorar la administración del riesgo y hacer más amplia su propuesta de valor. Para las fintech, implica la oportunidad de desarrollar soluciones sobre estructuras abiertas y que puedan escalar.

En el escenario ideal: la información financiera deja de estar aislada en silos y se transforma en un activo compartido, regulado y protegido, que fomenta la competencia, el aprovechamiento eficiente de los recursos y una mayor inclusión financiera en la región. 

Inteligencia artificial agentiva: del KYC a KYA 

Estamos cruzando una nueva frontera. La aparición de los agentes autónomos modifica muchas de las reglas del juego. Estos nuevos actores tienen la capacidad de ejecutar operaciones, negociar y tomar decisiones con autoridad delegada.

El KYC (Know Your Customer, o Conoce a tu cliente) ha sido la base del control financiero durante décadas; consiste en identificar al cliente, corroborar su identidad y supervisar su actividad. 

Ese modelo ha sido eficaz dado que el actor y el titular eran la misma persona. Con los agentes autónomos, esa simetría se pierde. 

Aquí surge una evolución natural: KYA (Conocer a su agente). No reemplaza al KYC, sino que lo complementa. 

En un entorno donde una IA puede ejecutar pagos o abrir productos en nombre de una persona, necesitamos verificar:

  • Que el agente tiene autorización real. 
  • Que no ha sido alterado. 
  • Que opera con el consentimiento auditable. 

La identidad digital pasa de ser individual a ser relacional.

Cambios regulatorios claves en la región 

A medida que el ecosistema crece, lógicamente los organismos reguladores tienen el reto de construir marcos que incluyan a estos nuevos actores y establezcan un estándar en cuando a límites y obligaciones de su actividad. La actualización de la Ley Fintech 2.0 en México, que se prevé para octubre; el sistema de pagos peruano, que incluye oficialmente a las billeteras, fintechs y los iniciadores de pagos; y la promoción de Open Finance en diversos países son ejemplos evidentes.  

La regulación aspira a estándares más elevados de resiliencia y seguridad: gestión de riesgos tecnológicos, controles sólidos en autenticación y la habilidad para evidenciar este cumplimiento durante auditorías.

En resumen, el sistema financiero y Fintech de América Latina es hoy en día un ámbito propicio para el surgimiento de oportunidades que no deja de expandirse.  En esta nueva fase, la ventaja competitiva radicará en crear un sistema que garantice que cada interacción digital esté respaldada por una identidad verificable y una seguridad auténtica.